Francisco Entrena-Duran (editor). Food Production and Eating Habits From Around the World: A Multidisciplinary Approach

Resumen:

Actualmente nuestros comportamientos alimentarios siguen produciéndose en escenarios locales, pero, al mismo tiempo que estos escenarios van dejando atrás su tradicional localismo, se vinculan cada vez más a la globalización; es decir, experimentan una creciente glocalización. Esta se manifiesta en el doble sentido de localización de lo global y de globalización de lo local. Por consiguiente, la glocalización implica procesos de indigenización de la modernidad urbano-industrial dominante a escala global (Sahlins, 2000), así como de modernización de las tradiciones locales. En esta situación, a la vez que cobran fuerza tendencias hacia la homogeneización y/o uniformización de los hábitos alimenticios alrededor de todo el planeta2, las peculiaridades alimentarias que simbolizan los específicos entornos locales parecen difundirse más y más (Serra-Mallol, 2013). De este modo, la alimentación es a menudo el último marcador cultural en dejar vía libre a la influencia multidimensional del modelo cultural dominante (Goody, 1985; De Garine, 1996). Ello explicaría que, a pesar de los indudables efectos uniformadores de la globalización sobre los hábitos alimenticios mundiales, la comida siga desempeñando un destacado papel en la formación de las identidades sociales, si bien es verdad que esas identidades son cada vez más mestizas. Pero, este mestizaje no hay que verlo solo como el fruto de una imposición de lo global, sino también, en muy gran medida, como resultado de elecciones de los sujetos más o menos libremente adoptadas o deseadas (Corbeau, 2008: 117-118).